
Lipofilling periorbitario: recupera el volumen que da juventud a la mirada
Hay un aspecto del envejecimiento de la mirada que a menudo pasa desapercibido: no siempre es un exceso de piel lo que hace que la mirada parezca cansada o apagada. En muchos casos, lo que ocurre es justo lo contrario. Con los años, la zona alrededor de los ojos pierde volumen, y esa pérdida es la que genera ojeras más marcadas, una transición más brusca entre el párpado y la mejilla, y una apariencia general de fatiga que no tiene nada que ver con el sueño.
La grasa propia, el mejor relleno que existe
Existen distintas opciones para recuperar volumen en el rostro, pero ninguna se comporta tan bien a largo plazo como la grasa del propio paciente. A diferencia de los rellenos sintéticos, la grasa autóloga, es decir, la que proviene de tu propio cuerpo, se integra con los tejidos, tiene una textura completamente natural al tacto y, una vez que se estabiliza, ofrece resultados duraderos.
No hay riesgo de reacciones alérgicas ni de rechazo, porque el material que estamos utilizando es tuyo. Eso marca una diferencia importante, especialmente en una zona tan delicada y visible como el contorno de los ojos.
¿De dónde obtenemos la grasa?
La grasa se obtiene mediante una pequeña liposucción en una zona localizada, habitualmente alrededor del ombligo o en la cara interna de los muslos. Es una extracción mínima, la justa para trabajar con precisión en la zona periorbitaria, y deja una cicatriz prácticamente imperceptible. Una vez obtenida, la grasa se procesa y purifica antes de ser transferida, para asegurar la mejor calidad del injerto.
Muchos pacientes, cuando se enteran de este paso, se preocupan más de lo necesario. Es comprensible, pero en realidad se trata de una parte muy menor del procedimiento, y en la consulta preoperatoria lo explicamos con detalle para que llegues al quirófano sin ninguna duda.
¿Qué tratamos exactamente y qué resultados se obtienen?
El área principal donde aplicamos el lipofilling en el contexto del rejuvenecimiento de la mirada es el pómulo y el reborde orbitario inferior. Esta zona, cuando pierde volumen, genera una sombra característica que acentúa la ojera y hace que la transición entre el párpado inferior y la mejilla se vea hundida o demacrada.
Al recuperar ese volumen de forma suave y progresiva, la ojera se atenúa, la mejilla recupera su proyección natural y la mirada en su conjunto gana luminosidad. El resultado no es el de alguien que se ha operado, sino el de alguien que descansó bien y lleva una buena temporada.
¿Cómo se combina con la blefaroplastia?
El lipofilling y la blefaroplastia se complementan de forma muy natural. La blefaroplastia elimina el exceso de piel y corrige lo que sobra; el lipofilling repone el volumen que falta. Utilizados juntos en la misma sesión, abordan dos de los principales mecanismos del envejecimiento periorbitario y permiten obtener un resultado más equilibrado y armónico que cualquiera de los dos procedimientos por separado. Es la combinación más frecuente en nuestra práctica.
La anestesia y la recuperación
El procedimiento puede realizarse con anestesia local y sedación o con anestesia general, según las circunstancias de cada caso y las preferencias del paciente. La recuperación es tranquila. Es habitual algo de inflamación y hematoma en los primeros días, especialmente en la zona tratada, pero se resuelve progresivamente. La mayoría de los pacientes retoman su actividad habitual en una o dos semanas.
¿Soy candidato a este procedimiento?
Si notas que tu mirada tiene un aspecto cansado o apagado que no mejora con el descanso, si la ojera es muy marcada o la transición entre el párpado y la mejilla se ve hundida, o si te han indicado una blefaroplastia y quieres valorar si tiene sentido complementarla, merece la pena que lo revisemos juntos en consulta.
Este artículo tiene carácter informativo. El tratamiento adecuado en cada caso se determina tras una valoración individualizada. Si tienes dudas, escríbenos y lo vemos juntos.