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Abdominoplastia · Diástasis postparto

¿Cómo saber si tengo diástasis?

La barriga que no se va después del embarazo, por mucho que adelgaces, suele tener un motivo con nombre: la diástasis. Te contamos qué es, cómo reconocerla y por qué el ejercicio no la corrige.

Dr. Francisco AbreuRevisado porDr. Francisco Abreu · Cirugía plástica

La diástasis es la separación de los músculos rectos del abdomen, los que van por el centro del vientre. Es muy frecuente tras el embarazo: al crecer la tripa, esos músculos se abren hacia los lados y, después, no siempre vuelven a juntarse. El resultado es un vientre que sigue abultado y sin firmeza por mucho que adelgaces o hagas abdominales. Reconocerla es el primer paso, porque no se corrige sola.

Aquí te explicamos qué es exactamente, cómo puedes intuir si la tienes, por qué el ejercicio no la cierra y cómo se repara de verdad. Sin dramatizar un proceso tan común, pero sin restarle importancia.

El abdomen tras el embarazo, la diástasis abdominal
El procedimientoAbdominoplastia: reafirmar el abdomen y reparar la diástasis

Qué es la diástasis

Por el centro del abdomen bajan dos bandas musculares, los músculos rectos, esos que marcan la «tableta». En condiciones normales van juntos, unidos por una línea de tejido en el medio. La diástasis es, sencillamente, que esa unión se ha separado y los dos músculos han quedado abiertos.

Ocurre sobre todo con el embarazo. Al crecer el útero, empuja la pared del abdomen hacia fuera y separa esos músculos para hacer sitio. Después del parto, muchas veces no vuelven del todo a su posición. Por eso queda ese vientre abombado, blando en el centro, que no responde ni a la dieta ni al gimnasio.

Silueta firme del abdomen y la cintura, la meta de reparar la diástasis

Cómo saber si la tienes

Hay una comprobación casera que da una pista. Túmbate boca arriba, con las rodillas dobladas, y levanta un poco la cabeza y los hombros, como al empezar un abdominal. Si tienes diástasis, en el centro del vientre puede aparecer un abultamiento en forma de cresta o, al palpar, un hueco entre las dos bandas musculares.

Es solo un indicio, no un diagnóstico. Cuánta separación hay, y si conviene repararla, es algo que se mide en una valoración. También ayuda fijarse en las señales del día a día: un vientre que no baja aunque estés en tu peso, que se abomba al hacer esfuerzos, o esa sensación de falta de sujeción en la tripa.

Torso de aspecto natural, una silueta firme y proporcionada

Por qué el ejercicio no basta

Es la parte que más frustra, porque muchas mujeres hacen todo bien y no ven resultado. La razón es sencilla: el ejercicio fortalece los músculos, pero no vuelve a unir su línea central una vez que se ha separado. Puedes tener mucha fuerza abdominal y seguir teniendo el vientre abultado.

El trabajo de suelo pélvico y de abdomen profundo es útil y conviene hacerlo, mejora la postura y la sujeción, pero no cierra una diástasis ya establecida. Cuando la separación es marcada, el músculo no se vuelve a juntar por sí solo por mucho que entrenes. No es cuestión de constancia, es cuestión de anatomía.

Valoración sin compromisoComprobamos si tienes diástasis y cuánta

Cómo se repara

La diástasis se repara durante una abdominoplastia, con lo que llamamos plicatura: se vuelven a aproximar los músculos separados con suturas y se refuerza la pared abdominal por dentro. Eso aplana el abdomen y le devuelve la firmeza, no solo por fuera. Es justo lo que diferencia esta cirugía de una simple liposucción, que quita grasa pero no repara la pared.

Conviene plantearlo en un peso estable y con los embarazos previstos terminados, porque un nuevo embarazo puede deshacer la reparación. Puedes ver toda la técnica, la recuperación y la abdominoplastia completa, y cómo encaja en un mommy makeover tras el embarazo.

Dr. Francisco Abreu

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Preguntas frecuentes

  • Es la separación de los músculos rectos del abdomen, los que van por el centro del vientre. Es muy frecuente tras el embarazo: al crecer la tripa, esos músculos se abren hacia los lados y después no siempre vuelven a juntarse, lo que deja el abdomen abultado y sin firmeza.

  • Una pista casera: tumbada boca arriba, con las rodillas dobladas, al levantar un poco la cabeza puede notarse en el centro del vientre un abultamiento o un hueco entre dos bandas musculares. Es solo un indicio, no un diagnóstico: la forma de confirmarlo, y de medir cuánta separación hay, es una valoración.

  • No. El ejercicio fortalece los músculos y ayuda a la postura, pero no vuelve a unir su línea central una vez separada. Por eso el vientre sigue abultado por mucho abdominal que hagas: el problema no es de fuerza, sino de que los músculos están separados.

  • Al crecer la tripa durante el embarazo, los músculos rectos se separan hacia los lados para dejar espacio. Después del parto no siempre vuelven a su sitio, sobre todo tras varios embarazos o bebés grandes. Es muy frecuente y no es culpa de nada que hicieras.

  • Durante una abdominoplastia, con lo que se llama plicatura: se vuelven a aproximar los músculos separados y se refuerza la pared abdominal por dentro. Eso aplana el abdomen y le devuelve firmeza. Reparar la diástasis es, precisamente, una de las grandes diferencias entre una abdominoplastia y una simple liposucción.

  • El ejercicio y la fisioterapia ayudan a la postura y a la faja muscular, y conviene hacerlos, pero no cierran una diástasis ya establecida. Cuando la separación es marcada y molesta, tanto por estética como por función, la reparación estable es quirúrgica.

  • En un peso estable y con los embarazos que tengas previstos ya terminados, porque un embarazo posterior puede volver a separar los músculos y deshacer la reparación. En la valoración vemos si es tu momento o conviene esperar.

  • En casos reparadores con un componente funcional, como una hernia, eccemas de repetición por el pliegue de la piel o tras una gran pérdida de peso, puede valorarse por la sanidad pública. Los criterios son específicos, varían según la comunidad autónoma y suele haber lista de espera.

Dónde estamos

Abdominoplastia en
Alicante

Pasamos consulta en Alicante y atendemos a pacientes de toda España e internacionales. En la valoración comprobamos si hay diástasis y cuánta, y te explicamos si conviene repararla y cuándo, con honestidad y sin prisa.


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