Mastopexia · Tipos
¿Qué tipos de mastopexia hay?
La técnica no se elige por moda, sino por cuánto ha caído el pecho. De eso dependen la cicatriz y la forma. Te explicamos las tres, de la que menos huella deja a la que más corrige.

Hay tres tipos de mastopexia, y se diferencian sobre todo por el patrón de cicatriz: periareolar, vertical (o lollipop) y en T invertida. No son opciones intercambiables ni cuestión de preferencia. Cada una responde a un grado de caída del pecho, lo que llamamos ptosis, y la regla es sencilla: cuanto más ha caído, más piel hay que ajustar y más completa es la cicatriz. Elegir bien la técnica es justo lo que separa una elevación con buena forma y cicatriz discreta de un resultado forzado.
Aquí te explicamos las tres, qué cicatriz deja cada una y, sobre todo, cómo decidimos contigo cuál encaja en tu caso. Porque la mejor técnica no es la de menos cicatriz, sino la que corresponde a tu grado de caída.

De qué depende la técnica
La elevación sigue siempre el mismo principio: recolocar el pecho a su altura y retirar la piel que sobra. Lo que cambia de una técnica a otra es cuánta piel hay que ajustar, y eso lo marca el grado de caída.
Hablamos de grados de caída, o ptosis, según cuánto haya descendido el pezón respecto al surco bajo el pecho. En una caída leve basta con muy poco; en una marcada, hay que reajustar bastante más piel. De ahí que a más caída, más completa sea la cicatriz. Elegir la técnica es, en el fondo, ajustar la cicatriz mínima que resuelve tu caso.

Las tres técnicas
Periareolar: caídas leves
La cicatriz rodea el borde de la areola, donde el cambio de color de la piel la disimula muy bien. Es la que deja menor huella, pero también la de menor capacidad de elevación: solo sirve cuando el pecho ha caído poco. Forzarla en una caída marcada da un mal resultado.
Vertical o lollipop: caídas moderadas
Es la técnica más frecuente. Suma a la cicatriz alrededor de la areola una línea vertical que baja hasta el surco, con forma de lollipop o piruleta. Permite elevar y dar forma al pecho con una cicatriz contenida, y es la que encaja en la mayoría de los casos.
En T invertida o ancla: caídas marcadas
Añade a la línea vertical una cicatriz horizontal escondida en el surco, bajo el pecho, formando una T invertida o ancla. Es la que permite ajustar mejor la piel y la forma en las caídas más marcadas, a cambio de una cicatriz mayor, que queda oculta debajo del pecho.

La cicatriz de cada una
La lógica es siempre la misma: a más elevación, más cicatriz. La periareolar es la más discreta pero la que menos corrige; la vertical suma una línea al surco; la T invertida añade además el pliegue horizontal. Ninguna es «mejor» en abstracto: la mejor es la que tu grado de caída necesita.
Y una cosa que tranquiliza: toda cicatriz madura. Las primeras semanas está más marcada, y con los meses se aclara y aplana hasta quedar como una línea fina. Lo vemos en detalle, con los cuidados, en las cicatrices de la mastopexia.
Cuál encaja en tu caso
No eliges tú la técnica, ni la elegimos nosotros de antemano: la marca tu grado de caída. En la consulta medimos cuánto ha descendido el pecho y a partir de ahí planteamos la técnica que menos cicatriz deja para resolverlo bien. La regla que seguimos es simple: la cicatriz mínima que consigue una buena forma.
Cualquiera de las tres se puede combinar con una prótesis si, además de elevar, quieres recuperar volumen: la técnica marca la cicatriz, la prótesis el volumen. Puedes ver cuándo basta con elevar en la mastopexia sin prótesis y la elevación completa en la página de la mastopexia.
