Mastopexia · Pecho tras la lactancia
¿Por qué cambia el pecho tras la lactancia?
El embarazo y la lactancia dejan huella en el pecho: se vacía, pierde firmeza y cae. Es normal y tiene explicación. Y, cuando te molesta, también tiene solución.

Tras el embarazo y la lactancia es muy habitual que el pecho cambie: se vacía, sobre todo en la parte de arriba, pierde firmeza y desciende. No es que hayas hecho nada mal. Es lo que ocurre cuando la piel y la glándula se estiran con el aumento de tamaño de la gestación y, al bajar el volumen después, la piel no se recoge del todo. El pezón queda mirando más hacia abajo y el pecho se ve caído y vacío. Es la ptosis, y es de las consultas más frecuentes de las madres.
Aquí te explicamos por qué pasa, qué es normal y qué se puede hacer para recuperarlo, con honestidad sobre lo que es realista y cuándo conviene plantearlo. Sin dramatizar un proceso natural, pero sin restar importancia a cómo te hace sentir.

Qué le pasa al pecho
Durante el embarazo y la lactancia, el pecho crece: la glándula se desarrolla y la piel se estira para acompañar ese aumento de tamaño. Cuando terminas de dar el pecho, el volumen vuelve a bajar, pero la piel, que se ha dado de sí, ya no se recoge del todo.
El resultado es doble: por un lado, el pecho se queda más vacío, especialmente en la parte de arriba, que pierde el relleno que tenía. Por otro, al sobrar piel, desciende: el pezón queda a la altura del surco o por debajo. Eso es lo que se llama caída o ptosis, y explica esa sensación de pecho vacío y caído que notan muchas madres.

Es normal, y no es culpa tuya
Lo primero, tranquilidad: es un cambio normal y no significa que hayas hecho nada mal. No depende de haber dado el pecho más o menos tiempo, ni de haberlo hecho de una forma u otra. Los cambios vienen del propio ciclo de subida y bajada de volumen, y de cómo se recoge tu piel después.
Sí influyen cosas que no controlas: la genética y la calidad de tu piel, el tamaño del pecho y el número de embarazos. Por eso, dos mujeres con la misma historia pueden quedar muy distintas. Y por eso también las cremas o el sujetador ayudan al confort, pero no evitan el descenso. Cuando el resultado te molesta, la solución es quirúrgica.

Cómo se recupera
La cirugía que recupera el pecho tras la lactancia es la mastopexia, o elevación de pecho: recoloca el pecho a su altura, retira la piel que sobra y le devuelve la forma. Ahora bien, hay que decidir una cosa importante: si, además de elevar, quieres recuperar el volumen perdido.
Si el tamaño que te ha quedado te gusta y solo quieres subirlo y reafirmarlo, basta con una mastopexia sin prótesis. Si el pecho se ha quedado vacío y lo echas de menos, se combina con una prótesis para elevar y devolver volumen a la vez, lo que llamamos mastopexia con implantes. Ninguna es mejor: la buena es la que encaja contigo.
Cuándo plantearlo
El momento importa. Conviene esperar a haber terminado la lactancia y dejar pasar unos meses, hasta que el pecho se estabiliza, y estar en un peso estable. Y, sobre todo, plantearlo cuando ya no tienes más embarazos previstos: un embarazo posterior puede volver a cambiar el pecho, así que operarse antes tiene menos sentido.
Muchas madres aprovechan para tratar a la vez el pecho y el abdomen, que también cambia con el embarazo. Es lo que se conoce como mommy makeover, recuperar la figura tras la maternidad en un solo proceso. En la consulta lo vemos con calma y decidimos contigo qué tiene sentido y cuándo.
